Ammissione

 

ESTATUTOS
CAPITULO I: NATURALEZA

 1.  El Colegio Internacional “Maria, Mater Ecclesiae”, con sede en la ciudad de Roma, es una institución internacional de formación específicamente sacerdotal, está canónicamente erigida por la Santa Sede (CDC 237 § 2), y ha sido confiada a la congregación de los Legionarios de Cristo.

2.  La formación sacerdotal en él impartida, cuyos rasgos más importantes quedan recogidos en estos estatutos y son especificados en el reglamento anexo, tendrá como guía los documentos del Concilio Vaticano II (“Presbyterorum ordinis”, “Optatam totius”), las disposiciones del Derecho Canónico (cc. 232-264), y los diversos documentos promulgados al respecto por la Sede Apostólica (“Ratio fundamentalis institutionis sacerdotalis”, etc.).

3.  El Colegio internacional “María, Mater Ecclesiae”, por el mismo hecho de su legítima erección, tiene en la Iglesia personalidad jurídica (CDC 238 § 1), y puede adquirir, poseer y disponer de bienes muebles e inmuebles.

4.  Reconoce como especial protectora a la Santísima Virgen María, Madre de Cristo y Madre de la Iglesia, para que ella con el ejemplo de su vida y con su maternal intercesión sostenga y guíe a quienes se preparan para recibir el sacerdocio de su Hijo.

 

CAPITULO II: LA ADMISION

5.  Por su carácter internacional pueden ser admitidos seminaristas de todas las nacionalidades, que hayan terminado con éxito el bienio filosófico, y deseen acabar sus estudios filosóficos y teológicos en la ciudad de Roma.

6.  Los seminaristas procedentes de los Estados Unidos podrán ser admitidos, solamente cuando el cupo del Pontificio Colegio Norteamericano de Roma haya sido completado.

7.  Por motivos de homogeneidad en el alumnado, no serán admitidos religiosos ni quienes ya sean sacerdotes.

8.  Para salvaguardar la autoridad de los obispos diocesanos, sólo podrán ser atendidas las solicitudes de admisión que ellos avalen y envíen. Los prelados cuidarán, por lo mismo, que sean jóvenes con buena disposición espiritual y moral, de índole física y psíquica sana, que puedan posteriormente ser de ayuda en la formación de otros sacerdotes, y que estén capacitados intelectualmente para afrontar los estudios en las universidades eclesiásticas de Roma. Sin estas cualidades ningún seminarista podrá ser admitido.

9. Teniendo en cuenta el c. 241 del CDC, la solicitud del ordinario del lugar deberá estar acompañada, en todos los casos, por la documentación completa de cada seminarista. El procedimiento y requisitos concretos quedarán determinados en el reglamento.

10. La autoridad para admitir reside solamente en el rector, quien auxiliado por su consejo estudiará todas y cada una de las solicitudes. En el análisis de las mismas seguirán el orden de fecha de llegada.

11. El rector se reserva el derecho de comprobar la preparación requerida. Y en caso de éxito negativo, el candidato deberá regresar a su diócesis o a otro lugar indicado por su respectivo ordinario, sin responsabilidad alguna por parte del colegio.

12. Será condición indispensable para la admisión que tanto el obispo como el seminarista conozcan de antemano los estatutos y el reglamento del colegio, y manifiesten en la solicitud su plena aceptación.

 

CAPITULO III: PROYECTO FORMATIVO

13. La formación que impartirá el Colegio Internacional “Maria, Mater Ecclesiae”, como centro de formación específicamente sacerdotal, tenderá a que cada uno de los alumnos ahonde en la conciencia de su vocación, crezca en el amor e imitación de Cristo Sacerdote, y se prepare debidamente para ser ministros de la redención en la Iglesia, como cooperadores de los obispos.

14. Esta formación será, por tanto, integral. Abarcará y armonizará (cf. CDC 244 y 245 § 1) los siguientes aspectos:

§ 1. La formación espiritual (cf. CDC 245-247), orientada a cultivar la unión con Dios por medio de la oración y de la vida sacramental , y por medio de la práctica de las virtudes que más brillan en Cristo redentor. Entre los medios de vida espiritual tradicionalmente recomendados por la Iglesia, se dará especial importancia a:

1.1   La vida de oración personal y comunitaria.

1.2   La celebración diaria de la eucaristía.

1.3   La confesión frecuente.

1.4   La dirección espiritual

§ 2. La formación apostólica (cf. CDC 255-258) que suscite en cada seminarista el celo por la salvación de los hombres y un hondo sentido de su misión en la Iglesia, y le capacite en los métodos propios del ministerio sacerdotal.

2.1   Los seminaristas podrán hacer apostolado en las parroquias de la ciudad de Roma, según la modalidad indicada en el reglamento.

2.2   Para desarrollar tareas apostólicas fuera de Roma, los seminaristas necesitarán permiso escrito del propio obispo tal como se indica en el reglamento del colegio.

§ 3. La formación intelectual (cf. CDC 248-252) que, además de la formación filosófica-teológica, incluye una amplia cultura general que tanto ayuda para comprender al hombre y transmitirle el Evangelio.

3.1   Los alumnos para sus estudios acudirán a la universidad pontificia de Roma que haya determinado el propio obispo o, si a éste le parece bien, a la que indique el rector del colegio.

3.2   El currículum normal del colegio comprende el curso propedéutico, el bienio para conseguir la licencia en filosofía y el quinquenio para alcanzar la licencia en teología.

§ 4. La formación humana, destinada al enriquecer y hacer madurar la personalidad del seminarista, de forma que posea una conciencia moral rectamente formada y una voluntad firme, cultive las virtudes que más se aprecian en la convivencia humana (cf. CDC 245 § 1) y sepa conducirse socialmente con corrección.

15. En el reglamento del colegio quedarán establecidos con mayor detalle no sólo los presupuestos del proceso formativo, sino también los elementos que integran cada uno de los aspectos indicados en el número anterior, los medios concretos y el ambiente que el colegio ofrece para cultivarlos.

 

CAPITULO IV: LOS FORMADORES

16. § 1. El equipo de formadores estará compuesto por el rector y el vicerrector, por los directores espirituales y los confesores, por el prefecto de estudios, y por los auxiliares de disciplina (cf. CDC 239). Al director general de la congregación de los Legionarios de Cristo competirá designarlos. Antes de hacer efectivo el nombramiento del rector, presentará su nombre a la aproba­ción de la Congregación para la Educación Católica. El nombramiento será para un periodo de 3 años, con posibilidad de reelección.

       § 2. El director del colegio, en el desempeño de sus funciones, será auxiliado por un consejo, cuyos miembros serán nombrados por el director general de la congregación de los Legionarios de Cristo.

17. Corresponderá al rector dirigir la vida del colegio en todos sus aspectos (CDC 260), y exigir con prudencia y bondad la fidelidad a las directrices generales de la Iglesia para la formación de los futuros sacerdotes, el cumpli­miento de estos estatutos y del reglamento. Sus funciones más importantes serán:

     § 1. Coordinar la actividad de los formadores.

     § 2. Admitir, con el voto deliberativo de su consejo, a los aspirantes

     § 3. Cuidar que los seminaristas conozcan y cumplan las normas generales de la Iglesia para la formación sacerdotal y lo prescrito por estos estatutos.

    § 4. Conocer personalmente a cada seminarista y ayudarle oportunamente en sus planes y necesidades de formación.

    § 5. Velar para que todos cultiven un ambiente de responsabilidad y sinceridad en la propia formación sacerdotal y de exquisita caridad cristiana.

    § 6. Conceder dispensas y excepciones a las normas de estos estatutos.

    § 7. Separar, con el voto deliberativo de su consejo, a los seminaristas que no se integren con el espíritu y normas del colegio internacional.

    § 8. Enviar a los obispos respectivos un informe anual sobre la evolución de cada seminarista en su formación sacerdotal.

    § 9. Informar anualmente a la Sagrada Congregación para la Educación Católica sobre la marcha general del colegio.

18. El vicerrector será el más inmediato colaborador del rector, y mantendrá con él una total unidad de mente y de acción. Sus principales obligaciones serán:

§ 1. Ayudar al rector en el cumplimiento de sus funciones.

§ 2. Asumir y ejercer las funciones de gobierno que el rector le encomien­de o delegue.

§ 3. Suplir al rector cuando, por enfermedad o ausencia de éste, sea preciso.

§ 4. Estar atento al funcionamiento y conservación material del edificio.

19. Al director espiritual, de manera especial, corresponderá ayudar a los seminaristas en su formación espiritual. Por lo mismo:

§ 1. Buscará estar cerca de ellos para crear un clima de confianza humana y sobrenatural.

§ 2. Atenderá con asiduidad las consultas personales de cuantos se lo pidan.

§ 3. Auxiliar al rector en vigilar que en las celebraciones litúrgicas se cumplan las normas de la Iglesia, y no se introduzcan costumbres personales o regionales al margen de lo aprobado por la Santa Sede.

§ 4. Ayudará a organizar las conferencias sobre la vida espiritual de los futuros sacerdotes, los retiros y ejercicios espirituales.

§ 5. Promoverá también todas aquellas prácticas de culto eucarístico, de devoción mariana y de vida espiritual, que estime convenientes para la oración y formación espiritual de los alumnos.

20. Los confesores ordinarios normalmente vivirán en la misma sede y, salva siempre la libertad de los alumnos, estarán a disposición de cuantos pidan el sacramento de la reconciliación. Tres veces al año, el rector invitará a algunos sacerdotes externos para que, como confesores extraordinarios, atiendan en confesión a cuantos lo deseen (cf. CDC 240 § 1).

21. Corresponderá al equipo de formadores, principalmente al rector, velar para que en el colegio se observe una disciplina apropiada (cf. CDC 239 § 3), y reine un ambiente propicio a la formación integral de los seminaristas, de acuerdo con cuanto queda establecido en el reglamento.

22. Con ese fin, los formadores explicarán a los seminaristas las disposiciones contenidas en los reglamentos del colegio de modo que las acepten, y las observen libremente y de buen grado conscientes de su conveniencia y valor formativo.

 

CAPITULO V: RÉGIMEN ECONOMICO

Artículo i: Principios generales.

23. La responsabilidad última en la administración corresponderá al rector, quien se ayudará de su consejo y de la cooperación del administrador (cf. CDC 1271 § 2 y 1280). Pero será éste quien se encargue de la administración ordinaria, de acuerdo con las indicaciones del rector o del vicerrector. La designación del administrador corresponderá al director general de la congregación de los Legionarios de Cristo. Sus competencias principales serán:

§ 1. Ayudar al rector a elaborar el presupuesto anual.

§ 2. Realizar las compras de cuanto se necesite.

§ 3. Llevar al día los libros de contabilidad.

§ 4. Ordenar y tener al día el archivo de la administración.

§ 5. Presentar cada mes al rector y a su consejo un informe detallado.

24. El consejo económico del colegio, designado por el director general de la congregación de los Legionarios de Cristo:

§ 1. Deberá estudiar el presupuesto anual y los informes mensuales para que el rector los presente a la aprobación del director general de la congregación. Sin permiso del director general no podrá modificarse el presupuesto anual.

§ 2. Dará su opinión en todos los puntos de administración que el rector le presente.

25. En la administración económica, no sólo el administrador sino también el rector y su consejo económico se regirán por las indicaciones del director general de la congregación, y por las disposiciones que recoge el reglamento del colegio. Especialmente cuidarán:

§ 1. Que en el manejo del dinero se siga el régimen estrictamente mancomunado.

§ 2. Y que en la administración se proceda en todo según el presupuesto aprobado.

Artículo 2: Medios de financiación.

26. Los gastos causados por la estancia de los seminaristas en el colegio, por su asistencia a la universidad, y lo que requieren para sus necesidades personales (ropa, libros, medicinas, etc.), correrán a cargo del propio obispo diocesano.

27. Para aquellos seminaristas, cuya diócesis no pueda sufragar los gastos, el Pontificio Colegio Internacional “Maria Mater Ecclesiae” podrá ofrecer una beca completa o parcial, después de haber examinado la solicitud del prelado. Estas becas de estudio cubrirán, totalmente o en parte, el costo de hospedaje y de alimentación. No cubrirán, sin embargo, los gastos de la colegiatura y los gastos personales de los seminaristas, como son la ropa, sus libros, los viajes y el descanso, las atenciones médicas, los útiles personales de limpieza, etc.

La concesión de la beca parcial o completa incluye la condición que, los seminaristas beneficiados por la bolsa de estudios, cursen los estudios de filosofía o de teología en el Ateneo Pontificio “Regina Apostolorum” .

28. Los directores buscarán formar un patrimonio suficiente, de forma que la base económica de las becas concedidas quede garantizada.

Artículo 3: Disposición final.

29. Dado que la mayor parte de los costos de construcción y mobiliario del Colegio Internacional “Maria, Mater Ecclesiae” son aportados por la congregación de los Legionarios de Cristo, en caso de extinción o disolución, todos los bienes muebles e inmuebles revertirán a la misma congregación, que los destinará a la formación de sus propios religiosos.