Saludo del Rector

¡Venga Tu Reino!

Queridos amigos, hace pocos meses que asumí el encargo de Rector del Pontificio Colegio Internacional María Mater Ecclesiae de Roma, un nombramiento que me ha tomado por sorpresa mientras desempeñaba, desde hace algunos años, mi ministerio sacerdotal como maestro de novicios en Salamanca, España.

Reconozco, en esta nueva misión, la voluntad del Señor que me llama a servirlo colaborando con Él en la formación de los seminaristas que de diversas partes del mundo vienen a formarse en nuestro Colegio.

Me he encontrado aquí, entre los formadores y seminaristas, una atmósfera muy bella, espiritual y humana al mismo tiempo, en el cual cada uno se empeña en ser un testimonio auténtico de Cristo y trasmitir su amor a los demás. Agradezco a mis hermanos formadores y todo el personal dependiente por haberme acogido con amor fraterno en estos primeros meses. Veo que los seminaristas se están preparando con ardor y empeño para convertirse en buenos sacerdotes y luego, eventualmente formadores en sus diócesis; me alegro por ello.

Soy consciente, de hecho, de la grande responsabilidad que todos nosotros formadores tenemos, porque en los retos de nuestros tiempos se necesitan sacerdotes bien preparados humana, espiritual e intelectualmente, para responder en modo adecuado a los retos de la evangelización de hoy. Sacerdotes llenos del amor de Dios, capaces de llevar este infinito amor a todas las personas del mundo, amor hecho de ternura, misericordia, comprensión, servicio y obras de caridad materiales y espirituales.

El desafío formativo de este Colegio es asegurar que, como dijo el Papa Francisco, la formación humana, la formación intelectual y la formación espiritual fluyan naturalmente en la pastoral, a la que proporcionan instrumentos personales, virtudes y disposiciones. Cuando todo esto se armoniza y amalgama con un genuino celo misionero, en el camino de toda una vida, el sacerdote puede cumplir la misión confiada por Cristo a su Iglesia.

 https://w2.vatican.va/content/francesco/it/speeches/2015/november/documents/papa-francesco_20151120_formazione-sacerdoti.html

 He aquí nuestro profundo deseo y es por eso que rezamos y trabajamos todos los días. Les pido también a ustedes sus oraciones y, si es posible, su ayuda.

 

En Cristo, P. Enrique Tapia, LC.